llevando a cuesta los lamentos
sosteniendo por completo los pedazos de mi corazón
y sirviendo con ojos amargos a mis pesadillas.
No soy capaz de detener esta oscuridad,
pero en la oscuridad de la noche es donde soy yo misma...
No hay nada que me detenga a llorar desconsoladamente,
ni tampoco alguien que pueda consolar mi soledad.
